dimanche 28 mars 2010

Sip, un par de discos ponchados pero desgraciadamente no de la bici.
Eso de medir mas de 1.90m y pesar casi 100kgs no ayuda mucho para andar de biker, pero lo que todavía juega más en mi contra es que tengo 2 discos lumbares completamente desinflados –ponchados diría un biker-.
Para mí, el 2005 fue un año de terror. Los que han o están pasando por una experiencia similar (hernia discal) sabrán de lo que hablo –levantar un litro de leche me provocaba dolor y para toser tenía que tirarme al suelo para mitigar la tremenda punzada que me provocaba, entre otras muchas miserias-.
Antes -siguiendo la teoría de la cuadratura humana-, si ponía una marca en la pared de mi altura, podía tocar el suelo con la punta de mi mano izquierda y con la derecha alcanzaba la marca sin problemas; ahora, apenas 7 años después me quedo corto con 4 centímetros. Los dos espacios entre tres de mis vertebras se han reducido 4 largos centímetros en total y eso causa mucho desajuste en el cuerpo y más que nada en la famosa calidad de vida.
En la foto, el círculo encierra el disco ponchado. Claramente se nota que ya no hay disco que separe las vertebras. La parte blanca destellante del disco indica lo inflamado de la zona y el consecuente dolor. Aún cuando he mejorado mucho, la otra imagen muestra como el dolor me sigue doblando hacia la izquierda -la vertical es insoportable-.
Pero bueno, aunque no tiene solución, se supera. Cuando decidí ponerme a entrenar vi con horror que en el plan había días de más de 3hrs de entrenamiento y al menos 4 días por semana. Y es que lo duro no es el entrenamiento sino el dolor que te provocará por el resto del día, y no hablo del clásico dolor de piernas que resulta hasta motivante, sino de un dolor que cercena la calidad de vida como no se tiene idea hasta que se experimenta en carne propia.
Empecé poco a poco, toreando el dolor, y así poco a poco fui mejorando mi resistencia aeróbica y supongo que algunos músculos del abdomen y espalda baja de tal manera que hoy en día mi dolor -si lo controlo bien- ya es más parecido a una sensación que a un dolor. Guau, ni Armstrong ganando su 8vo Tour de Francia se sentiría mejor que yo.
Eso ha sido lo mejor de entrenar: mantener a raya mi problema de espalda.

Lista de lesiones y otras monsergas:
- No puedo respirar por la nariz; tratandose de un deporte aerobico esto es fundamental. La calidad del oxigeno es mucho menor y al respirar toda la vida con la boca abierta, provoca que la garganta tenga poca resistencias al polvo, frio, humedad y cualquier otra inclemencia del clima.
- Dedo "gordo" del pie izquierdo con una vieja fractura que se me contraen en esfuerzos intensos.
- Como mis muelas rozan unas con otras se les ha ido desgastando el esmalte protector. Normalmente no es un problema, pero como en un esfuerzo intenso y sostenido el flujo de sangre en las encias es muy alto, la sensibilidad de mis muelas se sube tanto que el "airecito" me provoca dolor.
- La nueva: tengo la clavícula recien fracturada y operada; no sé como se vaya a comportar.
- Los discos ponchados me limitan mucho el ejercicio; no puedo hacerlo todos los días y algunos, como las abdominales, me resultan imposibles razón por la que se me complica fortalezer el abdomen.